Cuando nacemos, venimos al mundo completos, enteros, y a lo largo de nuestra vida nos vamos alejando de nuestra esencia, de nuestro Ser. De pequeños dependíamos para sobrevivir de los cuidados de nuestros padres. Si un bebé necesita algo y no se lo dan, entonces hace lo imposible para que se lo den, incluso a costa de sacrificar su propio Ser, no validándose a sí mismo y poniendo por delante los intereses de sus cuidadores para que no le desatiendan ni se enfaden,  y así va creciendo, con miedo, entendiendo para que le acepten, le quieran y le cuiden tiene que sacrificarse, abandonarse, buscando la validación fuera, generando una dependencia fuera hasta que se convierte en adulto.

Y de adulto, mucha de mi atención esta fuera de mi, pendiente del bienestar de otras personas. Y me dedico poca atención a mi mismo, no sintiéndome lleno viviendo lo que deseo vivir. Y con la inercia de atender siempre hacia afuera, vuelvo a buscar que alguien de afuera llene lo que me falta para sentirme lleno. Y aqui es donde entra la media naranja. Nos beneficia aprender a practicar el músculo de devolver mi atención hacia dentro. En una relación de pareja, es una relación de compartir nuestra vibración, cuando no estamos en la atención hacia nosotros mismos y dándonos aquello que nos hace sentir bien, no tenemos nada que compartir y confundimos estar en una relación para recibir lo que nos falta y pedir lo que no tenemos en vez de dar lo que tenemos, y no funciona, inevitablemente cae. Es el frágil equilibrio de que cada uno se sostenga, se acompañe a si mismo y se esté amando a si mismo. Esa la vibración será nuestra naranja completa, el globo que estemos inflando cada uno de nosotros en cada momento, cuando cada uno se infla a si mismo dando espacio a las decisiones que alimentan su energía. Si uno dejara de inflar el globo y dejara de ponerle energía, el globo caería a menos altura, y el otro podría elegir inflar el globo que no le pertenece para poder seguir compartiendo altura, pero tarde o temprano se cansaría, no es sostenible. Tengo la capacidad genuina de alimentar mi globo individual, y no se sostiene soplando por los dos. La única energía que hace que se mantenga una relación, pues, es que cada uno se esta amando.

Otra pregunta es porque estás disponible a quedarte en una relación en la que el otro no sopla. Si tu sigues soplando, aparecerá alguna persona que soplará también con quien sentirás afinidad de poder compartir lo que estáis viviendo. Ahora, si tu lugar es soplar creyendo que tienes que soplar por dos personas siempre, como lo hicieron también las personas de las que aprendistes, sentirás afinidad cuando encuentres a alguien que no sople y aparecerán las personas que no soplan para complementar tu modelo.

Si deseas que tu relación siga viva, cuida de tu bienestar siempre, y respeta que el otro aprenda también a cuidar cada vez más del suyo, a su manera. Velad por este equilibrio, entre dos seres completos en bienestar consigo mismos. Entre dos naranjas completas, compartiendo su felicidad, valorando como lo más grande, después de la propia vida, que el otro siga deseando y eligiendo compartir con uno desde su libertad, y afinidad auténtica, con mucha más perdurabilidad que desde la dependencia.